Momento de bloqueo frente al ordenador. Solución: preguntar a mi hija adolescente.

-“¿Cómo tendría que titularse un post para que te apeteciera leerlo?”.

Unos segundos para pensar y una respuesta casi predecible para su edad:

 -“Pues algo como… «10 tips para ser feliz”.

 Unos segundos más y la respuesta se alarga un poco, lo suficiente para dejarme impactada.

-“Me suelen atraer post de esos pero en cuanto leo el título empiezo a preguntarme: ¿me hacen falta o ya soy feliz? ¿si me levanto el sábado tranquilamente, escuchando mi música preferida, haciéndome mi desayuno preferido y disfrutando del momento, ¿ya estoy siendo feliz? ¿será eso la felicidad y no me he dado cuenta?”

Adiós a mi momento de bloqueo gracias a los pensamientos de una quinceañera. Quizás no somos tan distintas, quizás llevo muchos años pareciéndome ya a ella y al resto de la humanidad. ¿Quizás ya soy feliz y no me he dado cuenta?

Y como suele pasar cuando algo te empieza a interesar justo entonces se me cruza en el camino un artículo sobre la felicidad, una entrevista repleta de verdades y positividad a Tal Ben-Shahar, profesor de “ciencia de la felicidad” en Harvard. Y ya sabemos que si viene de allí es importante.

Leyendo con avidez el artículo me voy dando cuenta de que, como otras grandes recomendaciones, el secreto de la felicidad está en aplicar sentido común a todo lo que hacemos. Como ya sospechaba no son el éxito, la fama, el dinero los que garantizan la felicidad (como mucho ayudan algo pero no son la clave). Las cosas que de verdad contribuyen a tener una vida feliz son más sencillas, las tenemos al alcance de la mano, dependen de nosotr@s mism@s y … son gratis. Lo que pasa es que se nos han olvidado o por sencillas no les damos el valor que se merecen.

Después de leer el artículo me quedo sobre todo  con estas  ideas, o como diría mi hija, con estos “tips para ser feliz”:

  • Mantén relaciones sólidas. Como demostraron las investigaciones de  Martin Seligman (padre de la psicología positiva) las personas felices son las que “tienen unas relaciones íntimas sólidas. Eso puede referirse a las relaciones románticas pero también amistades, familia… No son relaciones perfectas, porque en las relaciones más íntimas hay desacuerdos y conflictos. Pero tienen esas relaciones y son una prioridad en su vida”.
  • Practica la gratitud: entrena la habilidad de agradecer las cosas y a las personas y conviértelo en una rutina, algo que de tanto hacerlo se convierta en normal para ti. Me encanta la palabra que utiliza Ben- Shahar: “Apreciar. Porque implica no sólo el reconocimiento de gratitud hacia lo que hay de bueno en tu vida sino también la concesión de valor real. En sus palabras sería:

“…hay pruebas científicas que demuestran que cuando aprecio a mi pareja, cuando aprecio mi trabajo, cuando aprecio mi vida, las cosas buenas en mi vida aumentan de valor y tengo más.”

  • Simplifica tu vida: se trata de ser más mono-tarea, de darte la oportunidad y el placer de prestar atención a lo que haces y sientes  en cada momento, crear lo que este profesor llama “islas de cordura”. “Simplificar sentándonos a meditar o pasando tiempo con un amigo, o leyendo. Pero haciendo una sola cosa. Es muy importante tener estas islas de cordura en este mundo tan frenético”. 

Así que si un sábado te levantas con tu música preferida, rodeada de tu familia, disfrutando de cada mordisco a la tostada, sentada en esa isla de cordura, quizás, en ese momento ya estás sintiendo lo que es ser feliz.

Aprecia lo que tienes y haz de ello una rutina: la felicidad se entrena.

Artículo mencionado: https://www.bbva.es/general/aprendemos-juntos/tal-ben-shahar/index.jsp